Después de las vacaciones de verano, retomamos el ritmo del Proyecto con una reunión del consorcio para ponernos al día de los últimos resultados obtenidos en cada grupo de trabajo y coordinar las actividades futuras. Gracias a la puesta en marcha de la Unidad de Microscopía Computacional, ¡hemos sido capaces de hacer un cribado in silico de más de 180 millones de compuestos! Además, los estudios de dinámica molecular nos han permitido predecir cuáles de los compuestos más prometedores presentan mayor afinidad y estabilidad de unión con NRF2. La siguiente fase, que ya hemos empezado, será comprobar experimentalmente las propiedades de los compuestos seleccionados. Se trata de realizar un cribado in vitro mediante estudios preclínicos de toxicidad, activación de NRF2, neuroprotección, y paso de la barrera hematoencefálica, entre otros, utilizando tanto modelos celulares como de ratón.